Argentina, afortunadamente, es el país latinoamericano con mejores índices de alfabetismo de la región. Un ----% de la población sabe leer y escribir según datos del último censo.
Sin embargo necesitamos mirar de cerca esas grandes cifras.
Un ---% de la población equivalen a .---- personas. --- personas que no saben leer y escribir con las consecuencias difíciles que eso acarrea.
Si nos ponemos a pensar, en nuestra vida cotidiana de personas alfabetizadas la presencia de la palabra escrita es casi permanente. a través del tiempo la lectoescritura se nos vuelve mente: pensamos a través de palabras escritas. Los papeles o páginas con anotaciones se vuelven extensiones de nuestra memoria, prolongaciones de nuestra voz, andamios de nuestras ideas.
Además de ser un apoyo en ese sentido, usamos nuestra habilidad para leer y escribir para casi-todo. Pensemos un momento en nuestras rutinas: al tomarnos un colectivo leemos los carteles que indican donde van, hacemos trámites escribiendo formularios e interpretando sus preguntas, tomamos decisiones importantes, como a quien dar nuestro voto, leyendo artículos y panfletos, estudiamos, leemos como disfrute, entendemos lo que dice una película extranjera por medio de los subtítulos, chateamos o escribimos a amigos o colegas distantes, y así la lista sigue, interminable.
Todas esas posibilidades se anulan para quien no pudo aprender a leer y escribir. Además, ese no-saber se vuelve un estigma que excluye. De ahí la importancia de compartir con los que se acercan a los talleres nuestro saber lectoescritor. Como se verá en los relatos de los encuentros, son infinitos los saberes y las historias que aprenderemos en el camino, como retribución espontánea de quienes se acercan a aprender y que sin querer nos terminan enseñando.
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